miércoles, 11 de marzo de 2015

EL GESTO Y LA PALABRA EN EL SEMILLERO V

El 21 de febrero del 2015, en el SEMILLERO V, dirigido por Cristina Samaniego, repasamos el significado del gesto y de la palabra. Las dos herramientas básicas de la actuación.

BERNINI Alma damnata, 1619
Si la definición de gesto es:
El gesto psicológicamente considerado y tomado en sentido amplio es el conjunto de movimientos o actitudes corporales exteriormente observables correspondientes a distintos procesos mentales o estados de ánimo, que inmediatamente no pueden observarse más que por introspección.
Para el actor o el aprendiz de tal resulta muy importante tener en cuenta lo siguiente:
 La correspondencia de los procesos motores de los miembros con los procesos mentales internos, por la que hemos definido el gesto, es un fenómeno innato, si bien susceptible de ser modificado por la educación y por el arte.
Por que nos lleva a lo que realmente resulta útil para la actuación:
 La correspondencia de las reacciones exteriores de los miembros con los procesos mentales, da al gesto humano un valor social y artístico no despreciable, y es la base y fundamento del lenguaje del gesto,...
Un lenguaje que nos permite expresar ideas, conceptos abstractos, estados afectivos, exteriorización natural y espontánea del pensamiento, gestos afectivos, gestos indicativos, representativos,...todos ellos necesarios a lo hora de acompañar la palabra y dotarla de todo su sentido.

Es decir que podemos resumir la idea con lo siguiente:
 Las manos y los brazos son los miembros que mejor se prestan a traducir todos nuestros pensamientos en sus variados movimientos, la tristeza, la alegría, el horror; la duda, el miedo....
Y además:
 El ademán o postura del cuerpo debe ir acompañado de la expresión del rostro, en armonía con los sentimientos que se tratan de expresar, aparentar o despertar en los demás.
Todo ello nos ayudará a dotar de realidad y veracidad la actuación que se haga. Es decir que se puede señalar que:
 Acción: es en los actores y oradores los gestos que acompañan a la palabra.
Al hilo de estas definiciones y de los ejercicios que realizamos para intentar captar las potencialidades del gesto, se nos fue apareciendo con claridad la potencia del gesto cotidiano, común, para expresar lo que sólo con las palabras no es suficiente y que cometemos el error de olvidar cuando nos ponemos con el texto, con la palabra. La insuficiencia de ésta para expresar ha sido reconocida por muchos. Como por Diderot en su Paradoja del Comediante (1773):
 ¿Y cómo un mismo papel podría ser interpretado de la misma manera por dos actores diferentes, puesto que en el escritor más claro, más preciso y más enérgico, las palabras no pueden ser y no son más que los signos aproximados de un pensamiento, de un sentimiento, de una idea; signos cuyo valor se completa por el movimiento, el gesto, el tono, el rostro, los ojos, la circunstancia dada?
BERNINI, Alma contemplativa, 1619
De ahí la importancia de la observación de uno mismo y de los demás para controlar la gestualidad, el lenguaje de los gestos, algo que hemos de hacer el esfuerzo de practicar para poder imitar, repetir, apropiar, adaptar a nuestra naturaleza y aplicar en el escenario.

Un lenguaje de gestos que ayudará a superar el bloqueo en los diálogos (cuando se improvisan) provocados por la presencia de las palabras ajenas, la supuesta necesidad de repetir las palabras del autor, Un lenguaje de gestos que debería ayudarnos a superar el juicio negativo provocado por el error en la palabra. Unos gestos que deberían acompañar las palabras siempre.

Como dijo Diderot:
Los acentos se imitan mejor que los movimientos, pero los movimientos afectan más violentamente. Éste es el fundamento de una ley que no creo qué tenga excepciones, la de alcanzar el desenlace por una acción y no por un relato, so pena de ser frío.
Y tuve una ocurrencia. Si vemos dos rostros con un gesto particular, ¿acaso no somos capaces de construir unas palabras que den sentido a lo que expresan esos rostros? ¿y si tenemos unas palabras no podemos acoplar los rostros a esas palabras?


Los dos rostros que acompañan este comentario de una sesión fructífera pueden interpretarse como ejemplos de gestos expresivos y de la expresión de esos rostros también se nutre el que actúa, el que los ve, el que los siente…. Y no lo olvidemos podemos jugar con ello.

Un saludo
Bernardo

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